martes 29 de julio de 2008

Enhorabuena Carlos


Hace algo menos de un año en este mismo espacio aseguré sentirme eufórico por el segundo puesto del ciclista abulense Carlos Sastre en la Vuelta a España, pero su victoria en el Tour de Francia de este año, la competición más importante del mundo del ciclismo, me ha hecho superar todos esos sentimientos de euforia hasta el límite. Esta merecida victoria después de años de esfuerzo ha demostrado la calidad de este corredor de 33 años, que se ha ido superando a sí mismo y que, además, tuvo el honorable gesto de dedicar esa victoria a su desaparecido cuñado, el gran ‘Chava’ Jiménez.
Su portentosa actuación en la subido al Alpe D’Huez, en la que se vistió de amarillo por primera vez en esta edición de la ronda gala, pasando por la contrarreloj en la que muchos temieron que fuera superado por un discreto Cadel Evans, le encumbraron como el mejor, uniéndose a los otros seis españoles que ya lograron llegar a lo más alto en París: Bahamontes, Ocaña, Perico Delgado, Induráin, Óscar Pereiro y Alberto Contador.
Y esta victoria, que muestra la grandeza del deporte español de los últimos tiempos (Rafa Nadal, Alonso, Pedrosa, la selección española de fútbol, de baloncesto, etc.), también es una victoria para la tierra de la que procede, Ávila, una cuna de ciclistas que bien merecía que uno de sus corredores consiguiera algo tan grande como esto.
En este punto me gustaría puntualizar el pequeño descontento que tengo al escuchar a muchos hablar de Carlos Sastre como el ciclista madrileño o el ciclista de Leganés, por haber nacido allí, cuando toda su vida, desde bien pequeño, ha vivido en el pueblo abulense de El Barraco, donde empezó a montar en bici y donde aprendió junto a su padre, Víctor Sastre, a correr y a escalar con su bicicleta como sólo él sabe. Todos sabemos bien que Sastre es uno más de la gran historia del ciclismo abulense.

Un poco de historia
Carlos Sastre nació en la localidad madrileña de Leganés hace 33 años. Ya de joven se trasladó a El Barraco donde se crió y aprendió los primeros trucos para ser un excelente ciclista hasta conquistar la gloria en Francia como el rey del deporte de las dos ruedas.
Desde joven Carlos se vio atraído por el mundo del ciclismo gracias a la escuela que su padre fundó en los años ochenta en la localidad abulense. A partir de aquel momento tuvo claro que su objetivo en la vida sería ser ciclista y llegar a lo máximo, aunque siempre consciente de que la empresa no sería fácil. Con el paso de los años se enroló en las filas del equipo filial sub-23 de Banesto.
Sin embargo, algunas lesiones provocaron la desconfianza de su equipo y Carlos no tuvo entonces reparos en fichar por el ONCE de la mano de Manolo Sáiz. Allí tuvo que aceptar su primer gran papel de gregario para llevar a lo más alto a compañeros como Jalabert, Abraham Olano o Joseba Beloki. No obstante, su trabajo en la sombra no le impediría convertirse en el campeón de la montaña en la Vuelta Ciclista a España en el año 2000.

Pero su ambición no tenía límites y decidió fichar por el equipo CSC con el mítico Bjarne Riis como jefe de filas. Es en este equipo donde conseguiría sus mayores éxitos: 2º en la Vuelta a España de 2005 y 2007, tres victorias en el Tour de Francia, ronda en la que terminó 10º en 2002, 9º en 2003, 8º en 2004, 3º en 2006 y 4º en 2007.
Fue en el Tour de 2005 donde vio repetida la historia. En este caso le tocaba hacer de gregario para el italiano Ivan Basso pero era consciente de que su día llegaría. Y así fue. Poco a poco Carlos iba haciéndose con las riendas del equipo CSC a base de esfuerzo, dedicación y espíritu de superación, ingredientes que nunca faltaron en casa de los Sastre.
Con 33 años, Carlos Sastre encontraba la gloria en Francia. El abulense acudía al Tour con la esperanza de poder entrar en el podio final pero sin ver su nombre reflejado entre los candidatos al título. Sin embargo, sabía que ésta era una de sus últimas oportunidades, más aún después de su hazaña en el Alpe d'Huez donde se enfundaba el maillot amarillo y daba un verdadero golpe de autoridad a sus contrincantes.

Con una diferencia de 1'34'' sobre su máximo rival en la última contrarreloj, el australiano Cadel Evans, Sastre no se arrugó y ofreció lo que siempre había dado sobre las dos ruedas: el sacrificio y el trabajo de un gregario que por primera vez se veía como un líder. Esta es por tanto la historia de un hombre que empezó desde muy abajo y que conquistó lo más alto con la humildad y la dedicación del que sueña con conquistar un sueño que hoy se hizo realidad. A partir de este momento, da igual lo que venga porque Carlos, siempre nos quedará París...
Ahora es el momento de disfrutar del premio a toda una vida de trabajo y se que lo hará como lo ha hecho siempre, desde la humildad y el saber estar de una persona intachable que nos ha dado a todos los aficionados al ciclismo, y más a los que somos abulenses, el mayor de los premios.
Antonio Sánchez Sánchez

6 comentarios:

Anónimo dijo...

actualiza kalamar!

Pakoporras dijo...

y este blog no actualiza o ke? k soy uno de los unico que lo ven y me esta defraudando vaya mierda

Anónimo dijo...

TU CHAVAL NOS QUIERES TIMAR O QUÉ?

uno ke esta indignao dijo...

joder pon una entrada nueva ya de una PUÑETERA vez

Seguidor nº1 de tu askeroso blog dijo...

Mira tio Mecagoen tublog VALE? ACTUALIZA YAAAAAA COÑO!

Anónimo dijo...

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